LA FLOR DEL GANDUL

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Una imagen de unas flores de muy grato recuerdo. Son las flores de esa triste planta que crece en las orillas y fondos de nuestros barrancos, en medio de tierras y piedras removidas por los torrentes, de las neveras y colchones con que la gente decora esos lechos inhóspitos.

La llaman gandul. Será porque no sirve para nada, ni para leña, porque no tiene un olor agradable o porque no es precisamente hermosa.

Pero a mí me recuerda las correrías durante el verano, las riñas de cuadrillas de chiquillos, con piedras, arcos y flechas de caña, fogatas en medio de los pedregales, territorios que defendíamos de la niñez de los otros.

A veces parábamos un momento nuestra infancia, nuestro instinto de manada de depredadores de sueños, y chupábamos las flores amarillas del gandul, para saborear la gota minúscula y asombrosamente dulce de néctar que guardaban allá abajo, al fondo de su alargada corola. Pensábamos que era nuestro secreto y confiábamos en que, mientras los mayores imaginaran que el gandul no servía para nada, tendríamos garantizada la dulzura ignorada.

También creíamos que sólo nosotros habíamos sido niños y que nunca podríamos dejar de serlo.

¿Hay razones más serias para amar a una flor?

Domingo, 15 de Octubre de 2006 22:36. Por: Marcial González Medina. ENLACE PERMANENTE. Tema: IMÁGENES.

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