Blogia
ARTEVIRGO, desde La Aldea, miradas y voces

MALA GENTE QUE CAMINA, de Benjamín Prado


Un profesor de Literatura y Jefe de Estudios de un instituto, investiga acerca de la escritora Carmen Laforet, para preparar una intervención en un congreso en los Estados Unidos.
Casualmente, la madre de un alumno de su centro es nuera de una amiga de esa escritora y le propone que lea la única novela que su suegra escribió, Óxido. Tras la lectura de esta obra y después de consultar diversas fuentes de información, el protagonista narrador va a verse inmerso en el ambiente represivo de los primeros años de la dictadura de Franco.

Lo que comenzó siendo una mera investigación filológica acaba convirtiéndose en un recorrido por la represión y los abusos cometidos en aquellos años. Una de las tantas atrocidades que descubre es la desaparición de niños hijos de republicanos y republicanas, presos, muertos o fusilados, para entregárselos a familias afines u obedientes al régimen dictatorial. Bajo el manto del Auxilio Social de la Falange, se esconde una trama de asesinatos, torturas y robo de niños que durante muchos años fue silenciada. A medida que avanza la novela acompañamos al narrador por sus pesquisas y descubrimientos, y asistimos a la incredulidad o la negación que suscitan, entre sus familiares, amigos o colegas, las monstruosidades de una época que muchos han preferido olvidar o aminorar proponiendo los crímenes ocurridos en el bando republicano.

La novela presenta una línea temporal doble, la del presente dinámico y tenso del investigador y la del pasado brumoso de Dolores Serma, la autora de Óxido, que acaban por converger en el espanto o el olvido de la actualidad.

Los personajes ayudan a identificar las diferentes posturas acerca de los sucesos de la Guerra Civil y de la dictadura posterior, y básicamente encajan en lo que se ha llamado las dos Españas. De ahí se entiende el título del verso de Antonio Machado: “Mala gente que camina apestando la tierra…” Así en sus diálogos reproducen las opiniones, tópicos y argumentos de quienes consideran que el pasado no debe tocarse para no reabrir heridas y los que se niegan a olvidar para que no se repita.

Destacaría, además de lo llamativo del argumento o de los personajes, un humor constante en el texto que hace más llevadero un asunto tan escabroso, como fue la represión de aquellos años de hambre y miseria moral.

Toda una lección contra las teorías del llamado revisionismo histórico, que niega siempre la barbarie del nazismo, el fascismo y el nacionalcatolicismo.

Benjamín Prado (Madrid, 1961) ha publicado las novelas Raro (1995), Nunca le des la mano a un pistolero zurdo (1996), Dónde crees que vas y quién te crees que eres (1996), Alguien se acerca (Alfaguara, 1998), No sólo el fuego (Alfaguara, 1999) y La nieve está vacía (2000), y el libro de relatos Jamás saldré vivo de este mundo (Alfaguara, 2003). También es autor de los ensayos Siete maneras de decir manzana (2000) y Los nombres de Antígona (Aguilar, 2001; Premio de Ensayo y Humanidades José Ortega y Gasset 2002), y del tomo autobiográfico A la sombra del ángel (trece años con Alberti) (Aguilar, 2002). Su obra poética está reunida en los volúmenes Ecuador (poesía 1986-2001), Iceberg -ambos aparecidos en 2002- y Marea humana (2006). Sus libros han sido traducidos, hasta el momento, en Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Grecia, Dinamarca, Portugal, Croacia y Hungría.

 

2 comentarios

Marcial -

Sabes de sobra que eres inolvidable. Aquí tienes una ventanita para que veas algo de La Aldea.
Me alegro tanto de volver a saber de ti...
Un beso, uno.

Mercedes Espino -

La verdad k no kiero comentar nada ...solo es k no se como he entrado en esta pagina, y , me ha dado mucha alegria el encontrarte haciendo tus comentarios..Espero recuerdes kien soy,,estoy bastante lejos de canarias y de mi aldea k ahora al ver estas cosas me ha dado tanta añoranza..Bueno besos para todos l@s aldean@...