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ARTEVIRGO, desde La Aldea, miradas y voces

La Recolección de la Orchilla en Gran Canaria. Accidentes mortales en La Aldea de San Nicolás (1834-1876)

La Recolección de la Orchilla en Gran Canaria. Accidentes mortales en La Aldea de San Nicolás (1834-1876)

Una vez más nos deleita y nos enseña Francisco Suárez Moreno, Siso, con uno de sus grandes trabajos de investigación, La Recolección de la Orchilla en Gran Canaria. Accidentes mortales en La Aldea de San Nicolás (1834-1876). En esta ocasión nos presenta una visión muy pormenorizada del oficio de los orchilleros y orchilleras que dejaron sus vidas entre riscos y andenes, empujados siempre por las necesidades y el hambre a que los abocaba una forma de vida de pura subsistencia, al albur siempre de las sequías, la explotación y el aislamiento.

No es nueva para nadie con un mínimo de interés por la historia de nuestro pueblo canario la importancia que tuvo la orchilla en el devenir de nuestras islas a través de los siglos, por eso es este un momento más que justo para hacernos recapitular sobre ello y presentar a las actuales generaciones una actividad laboral y económica que, entre otras cosas, produjo un flujo de visitantes de otras latitudes, desde la Antigüedad hasta siglos cercanos. Hablamos del elemento primordial para la confección de la ansiada púrpura de fenicios, griegos o romanos, objeto de un tráfico intenso por el glorioso Mare Nostrum que conformó el caldo de cultivo de las raíces de nuestra civilización. Las islas de los afortunados tienen su hueco en los textos clásicos gracias a la orchilla y algunos elementos míticos, como la Atlántida o el jardín de las Hespérides.

Pero el texto de Francisco Suárez no se queda en un mero repaso y encomio de nuestras raíces nostráticas, no. Partiendo de un asunto particular, estudiado en el artículo “La orchilla y las dificultades de su recolección. El caso de la muerte de Marta Segura Carvajal (1835-1876)”, que se publicó en el Boletín Millares Carló en su boletín nº 22 (2003), el autor indaga en una serie muy completa de casos, hasta lograr un estudio riguroso y completo del tema, que llega hasta el punto de conmovernos, por el enfoque individual que logra conjugar el rigor y respeto a la historia objetiva con la familiaridad y la emoción de la microhistoria (la intrahistoria) de esos personajes que pasan desapercibidos para los manuales oficiales.

Personalmente, no tengo sino elogios para este trabajo, porque presenta la vida y la muerte de mi antepasada Marta Segura Carvajal, siempre viva en la tradición oral de mi familia y porque supongo que lo mismo les ocurrirá a los descendientes de los demás orchilleros estudiados. Es difícil describir lo que se siente cuando te ves inmerso en una parte real del devenir de los acontecimientos que afectan a tu comunidad, en la persona particular de una antecesora, pero creo que todos los lectores se sentirán conmovidos por estas historias y las verán como suyas propias, porque sus vidas no quedaron en mero suceso. Cada uno de ellos es un ejemplo de lo que se ha tenido que trabajar, sufrir y luchar para llegar a nuestro estado actual de supuesto bienestar.

Infonortedigital.com edita una obra cargada de rigor pero también de emoción y la ofrece a sus lectoras y lectores en el siguiente enlace:
http://www.infonortedigital.com/publicaciones/docs/55.pdf


PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN

Comienzo hoy con mi blog, mi bitácora o, mejor dicho, mi diario.

Ojalá mis palabras y mis imágenes pasen a formar parte del pensamiento de quien quiera leerlas o verlas.

Al margen digo: "Si las palabras valen..."
Quiero que valgan por la fuerza o la calidad que realmente merezcan. Así que dejo todo dispuesto para que quien lo desee las comente o las recree. No valdrían si solo fueran mías. Aquí las entrego, para que no sean dichas en vano.

ALBADA

ALBADA

Tu perfil en la penumbra
crece como estela.
Permanece su compás de tamiz
en la ceremonia de siluetas,
de aristas y de sedas.
Un silencio húmedo
se te desliza entre los dedos,
cualquier palabra se apaga,
cualquier brillo
gira y se esconde
para que tú no lo digas.

Así, tendida, se renueva en ti el laurel
y recuerdas el olor
de frutas que duermen.
Así parece que no has penado nunca,
que respiras una danza
feliz de naranja en verano.

Cuando amanezca te volveré a besar,
volveré sólo para besarte,
aunque de tanta luz
los labios me llenes,
aunque en la voz
te redoblen los nombres y las cosas.

Consentiré, por besarte,
las telas, no importa
si pierdo mañana sombras o lomas.

Ahora no quiero perturbar
tu borde acompasado
con las auroras en el deseo del lino.
No podría ser que al alba
siguiera tu piel envuelta en ondas,
sino que terminaras
de ungirte en mi asombro.

A FALTA DE TI

A FALTA DE TI

En los roquedales el viento
que escribe gritos de lejos,
que marca la canción en la piedra
y pone vetas de beso y siseos.
Tu voz queda en los granitos
perforados a falta de ti.
Abajo la espuma sacude sus lágrimas,
abajo tanto naufragio de nuestra edad
acaricia lo que el viento deja
en los roquedales de tus frases azules.

A falta de ti ya está mi ser
horadado y me ensordece el ocaso,
y me duele cada ave,
y no sé qué guitarra hurgará
en los pretiles donde el viento repose
el hervor de tus risas.

Nada en esta tarde alta
nos devolverá nuestro rostro,
nada hará callar al viento
que taladra en mí su son
de arpa y desconsuelo.

A falta de ti, siguen
las notas cautivas, para que de noche
se me alcen contra todo sueño.

LOS CÓDIGOS DESATADOS

LOS CÓDIGOS DESATADOS

Cuando el tiempo devolvió las cifras
escondidas de la juventud cometida,
llegó, para estremecerme,
un idioma imprudente,
que desató los códigos
hasta dejarme ciego de mirar sin ver.
Fui llevado cada mañana
a una nueva certeza maldita,
a un nuevo cobijo blando y cálido,
condenado a los ingenios.

Ignorar da delicias y alegrías viejas,
da, entonces, el poder, el respeto,
la envidia desnuda.
Bienaventurado el que olvida,
porque no necesita devolver nada al espíritu.
Feliz sea por siempre
el que miente y acecha,
feliz sea, que le sobrarán ojos.
Digo que deseo
su eterna buenaventura.
Entre impulsos transcurra
su letargo de larva.

Cada mañana prodigo
planes certeros, estrategias solemnes.
Cada mañana un rito, un respirar ancho
que me devuelva la llave,
que someta los signos. Un pozo cavado,
un laberinto, un bastón… Ninguno
me basta si me acosa la palabra,
si, imprudente, desato los códigos
del tiempo.

Maldigo los bordes y las cercas.
Escupo a los guardianes de la sangre.
Seiscientas sesenta y seis veces
seiscientas sesenta y seis
quede su afán derrotado, cada mañana.
Ni parapetados en cifras
me esconderán de nuevo.

cascada salaz

cascada salaz

Esta imagen fue obtenida en Veneguera, a poco de las lluvias del pasado mes de enero.

Se trata de La Piedra del Agua, que le daba el nombre a lo que hoy se conoce como Los Azulejos o Las Cascadas de Veneguera.

¿A que resulta sensual?

A mí me hace pensar en Robert Graves y su Diosa Blanca. Tierra y Agua danzan y se estremecen con lujuria.

Orgásmica.

LA CARICIA PERDIDA

LA CARICIA PERDIDA

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos... En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

 

ALFONSINA STORNI