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ARTEVIRGO, desde La Aldea, miradas y voces

La imagen del Che

La imagen del Che

La primera vez que supe de su existencia fue en casa de un amigo, que nos enseñaba los discos que había comprado por correo, en Discoplay. En la pared más ancha, solo y sobre una mesa llena de figuritas y quemadores de sándalo, a modo de altar, había un póster enorme, con la cabeza de una figura humana. Tenía una mirada de firme resolución, con un deje triste pero seguro. Sus ojos eran todo futuro. Arriba en la boina refulgía una estrella de cinco puntas, una por continente, una por revolución pendiente. Durante el rato que pasamos juntos ya no presté atención a nada. Ni su guitarra, ni sus discos de Pink Floyd, ni sus Adidas blancas, ni su nueva raqueta de aluminio. Nada apartó de mi pensamiento la imagen que respiraba ya, acompasada con mi veneración.

La segunda vez que la vi la creé yo mismo. De memoria la pinté en la habitación que nos habían prestado para llevar a bailar a las muchachas. Y, al menos durante un año, fueron sus ojos testigos de mi deseo adolescente y de bailes infinitos con música lenta: The Beatles, Adamo, Charles Aznavour… cualquiera servía para delirar abrazado al cuerpo de una muchacha, bajo su amparo plano y divino. Cuando mudamos nuestro territorio a otro bailadero, lo único que nos quisimos llevar fue lo que no podíamos: El Che. Y lo volví a pintar, pero ya con colores más psicodélicos, porque sólo teníamos pintura verde, blanca y roja. Así nos quedó una imagen que olió nuestros primeros cigarrillos y que inspiró nuestros conciertos de guitarra sin guitarra, nuestros primeros buceos en el alcohol.

Y me fue llevando el recuerdo de esta imagen por mi adolescencia infinita y total, hasta que con los años me dio por hacerme comunista y por flagelarme con el remordimiento de haber prostituido la más alta figura del panteón de la progresía.

Pero esa enfermedad se fue desvaneciendo como la foto con los tiempos, el pelo que se cae y el escepticismo que te narcotiza, para suavizar la espera de la derrota final, la pasividad.

Como un sueño malo andaba Ernesto Guevara en los recovecos de mi olvido, hasta la semana pasada, en que vi a un joven que llevaba una camisa carísima, preciosa, adornada solamente en el bolsillo con una reproducción pequeñita de la foto de mis juventudes. Y me dio por pensar adónde llevé yo el icono y adónde lo ha llevado la moda.

Nunca una foto significó tanto, sin pretenderlo. Nunca una foto quedó tan vacía, a propósito.

 

Aquí se queda la clara

la entrañable transparencia

de tu querida presencia,

Comandante Che Guevara.

 

 

HISTORIA DE LA FOTO EN PATRIAGRANDE


Manifestación por la licitación de la nueva carretera de La Aldea a Agaete

Manifestación por la licitación de la nueva carretera de La Aldea a Agaete

Cerca de cinco mil personas, la mayoría vestidos con camiseta blanca y bajo el lema SALVAR LA ALDEA, se manifestaron esta tarde, para exigir que se acaben ya las demoras y se licite de una vez la nueva carretera de La Aldea de San Nicolás a Agaete. Más de la mitad de los habitantes de este pueblo y muchos visitantes, discurrieron en una marcha serena y pacífica desde la Calle Peatonal hasta el Anfiteatro del Llano de la Palma.

A tiempo llegaron las llamadas a la calma y, ejerciendo el derecho constitucional a la expresión de las ideas, todo un pueblo, con toda su corporación municipal al frente y con el respaldo de numerosos representantes políticos locales de toda Gran Canaria, del Cabildo Insular, del Parlamento Autónomo, del Congreso de los Diputados y del Senado, mostró su compromiso de lucha por acelerar la ejecución pronta de esta obra que urge hoy como nunca.

Alguien se preguntaba -acertadamente- que si todos los partidos políticos estaban a favor, por qué no estaba hecha ya la carretera. Las posibles respuestas son al gusto.

Se revisó nuestra historia de aislamiento, se reivindicó salir de la desigualdad y, sobre todo, se llamó al respeto por otras personas que también tienen derecho a manifestarse en contra, porque para eso vivimos en un Estado de Derecho. Los comentarios alarmistas, el llamar enemigos a nadie, denostar a los ecologistas y otras "lindezas" trasnochadas no tienen lugar en nuestras peticiones.

Ahora le toca mover ficha al Gobierno de Canarias y al Gobierno de España. Que nadie escurra el bulto.

No queremos una carretera contra nadie: La queremos para ser de una vez grancanarios.

Enhorabuena a toda la gente de bien de La Aldea.


 

 

Campaña de recogida de firmas para la licitación de la nueva carretera de La Aldea a Agaete

Campaña de recogida de firmas para la licitación de la nueva carretera de La Aldea a Agaete

Ponemos el enlace de una página para que puedas expresar tu apoyo a la licitación de la nueva carretera de La Aldea a Agaete:

FIRMAS ON LINE

XV JORNADAS EDUCATIVAS DE CULTURA POPULAR

XV JORNADAS EDUCATIVAS DE CULTURA POPULAR

La ley de patrimonio histórico de Canarias contempla la protección, conservación, restauración, investigación, difusión, fomento y transmisión en las mejores condiciones posibles a las generaciones futuras de la cultura popular, así como su disfrute por los ciudadanos como objeto cultural y educativo.
Si bien la mayoría de los gobiernos se han esforzado, en mayor o menor medida, en conservar el patrimonio tangible, en la actualidad, y por fortuna, algunos gobiernos han tomado también en consideración a la cultura tradicional como un bien del patrimonio inmaterial o intangible, otorgándole la misma relevancia y derechos de preservación que contempla la Ley de Patrimonios.

Este legado intangible nos aporta la frescura, sentimientos y vivencias a través de los recuerdos imborrables: olores, sonidos, expresiones, imágenes, recuerdos..., que están en la memoria de nuestros mayores, como testigos excepcionales de todas aquellas vivencias que hoy quedan en el recuerdo, y que son un referente para conservar las señas de identidad y no desaparecer como pueblo.
Un año más queremos invitarles a compartir con nuestro proyecto y comunidad educativa la alegría por la recuperación e incorporación al patrimonio histórico de La Aldea de dos nuevos espacios museísticos a los ya existentes, como son: “Molino de gofio Las Rapaduras” y “Centro Locero Adelfina Cubas”.
TRÍPTICO CON EL PROGRAMA DE ACTIVIDADES
HOJA DE INSCRIPCIÓN

CARRETERA DE LA MUERTE

Copiamos y pegamos un vídeo alojado en youtube, encontrado en criticaaldeana.org . Por si alguien no conoce nuestra carretera, ahí la puede ver. Eso sí, no se "disfruta" igual en vivo y en directo cada día, con el tembleque de piernas que da mirar los precipicios y los camiones y guaguas a la vuelta de cada una de las 365 curvas.

 

 

 

 

 

SIN DUDA, SIN DEUDA

SIN DUDA, SIN DEUDA

Si quieres apoyar la lucha contra la deuda de los países en vías de desarrollo, pásate por las páginas a las que enlazan las siguientes imágenes.
 

PAREMOS SU LAPIDACIÓN

 

 

Reproducimos un mensaje que nos llega de AMNISTÍA INTERNACIONAL

Querido amigo,
Querida amiga,

Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh son siete mujeres iraníes condenadas a morir lapidadas. Quizá no tengamos mucho tiempo para actúar.

La República de Irán trata el adulterio como un delito castigado con la pena de muerte por lapidación, violando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantiza el derecho a la vida y prohíbe la tortura.


Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh han sido injustamente condenadas a la pena más cruel, inhumana y degradante, la de la pena de muerte.


Pero aún estamos a tiempo de parar su ejecución. No te quedes en silencio.

En el siguiente enlace puedes pulsar para mostrar tu apoyo:

Alza tu voz para intentar salvarlas.


Un afectuoso saludo,

Esteban Beltrán
Director - Amnistía Internacional

EL GIGANTE EGOÍSTA, de Oscar Wilde

EL GIGANTE EGOÍSTA, de Oscar Wilde

Cada tarde, a la salida de la escuela, los niños se iban a jugar al jardín del Gigante.

Era un jardín amplio y hermoso, con arbustos de flores y cubierto de césped verde y suave. Por aquí y por allá, entre la hierba, se abrían flores luminosas como estrellas, y había doce albaricoqueros que durante la Primavera se cubrían con delicadas flores color rosa y nácar, y al llegar el Otoño se cargaban de ricos frutos aterciopelados. Los pájaros se demoraban en el ramaje de los árboles, y cantaban con tanta dulzura, que los niños dejaban de jugar para escuchar sus trinos.

—¡Qué felices somos aquí! —se decían unos a otros.

Pero un día el Gigante regresó. Había ido a visitar a su amigo el Ogro de Cornish, y se había quedado con él durante los últimos siete años. Durante ese tiempo ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, pues su conversación era limitada, y el Gigante sintió el deseo de volver a su mansión. Al llegar, lo primero que vio fue a los niños jugando en el jardín.

—¿Qué hacen aquí? —surgió con su voz retumbante.

Los niños escaparon corriendo en desbandada.

—Este jardín es mío. Es mi jardín propio —dijo el Gigante—; todo el mundo debe entender eso y no dejaré que nadie se meta a jugar aquí.

Y de inmediato, alzó una pared muy alta, y en la puerta puso un cartel que decía:

"ENTRADA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA

BAJO LAS PENAS CONSIGUIENTES".

Era un Gigante egoísta...

Los pobres niños se quedaron sin tener donde jugar. Hicieron la prueba de ir a jugar en la carretera, pero estaba llena de polvo, estaba plagada de pedruscos, y no les gustó. A menudo rondaban alrededor del muro que ocultaba el jardín del Gigante y recordaban nostálgicamente lo que había detrás.

—¡Qué dichosos éramos allí! —se decían unos a otros.

Cuando la Primavera volvió, toda la comarca se pobló de pájaros y flores. Sin embargo, en el jardín del Gigante Egoísta permanecía el Invierno todavía. Como no había niños, los pájaros no cantaban, y los árboles se olvidaron de florecer. Sólo una vez una lindísima flor se asomó entre la hierba, pero apenas vio el cartel, se sintió tan triste por los niños, que volvió a meterse bajo tierra y volvió a quedarse dormida.

Los únicos que ahí se sentían a gusto, eran la Nieve y la Escarcha.

—La Primavera se olvidó de este jardín —se dijeron—, así que nos quedaremos aquí todo el resto del año.

La Nieve cubrió la tierra con su gran manto blanco y la Escarcha cubrió de plata los árboles. Y en seguida invitaron a su triste amigo el Viento del Norte para que pasara con ellos el resto de la temporada. Y llegó el Viento del Norte. Venía envuelto en pieles y anduvo rugiendo por el jardín durante todo el día, desganchando las plantas y derribando las chimeneas.

—¡Qué lugar más agradable! —dijo—. Tenemos que decirle al Granizo que venga a estar con nosotros también.

Y vino el Granizo también. Todos los días se pasaba tres horas tamborileando en los tejados de la mansión, hasta que rompió la mayor parte de las tejas. Después se ponía a dar vueltas alrededor, corriendo lo más rápido que podía. Se vestía de gris y su aliento era como el hielo.

—No entiendo por qué la Primavera se demora tanto en llegar aquí— decía el Gigante Egoísta cuando se asomaba a la ventana y veía su jardín cubierto de gris y blanco, espero que pronto cambie el tiempo.

Pero la Primavera no llegó nunca, ni tampoco el Verano. El Otoño dio frutos dorados en todos los jardines, pero al jardín del Gigante no le dio ninguno.

—Es un gigante demasiado egoísta—decían los frutales.

De esta manera, el jardín del Gigante quedó para siempre sumido en el Invierno, y el Viento del Norte y el Granizo y la Escarcha y la Nieve bailoteaban lúgubremente entre los árboles.

Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo. Entonces el Granizo detuvo su danza, y el Viento del Norte dejó de rugir y un perfume delicioso penetró por entre las persianas abiertas.

—¡Qué bueno! Parece que al fin llegó la Primavera —dijo el Gigante y saltó de la cama para correr a la ventana.

¿Y qué es lo que vio?

Ante sus ojos había un espectáculo maravilloso. A través de una brecha del muro habían entrado los niños, y se habían trepado a los árboles. En cada árbol había un niño, y los árboles estaban tan felices de tenerlos nuevamente con ellos, que se habían cubierto de flores y balanceaban suavemente sus ramas sobre sus cabecitas infantiles. Los pájaros revoloteaban cantando alrededor de ellos, y los pequeños reían. Era realmente un espectáculo muy bello. Sólo en un rincón el Invierno reinaba. Era el rincón más apartado del jardín y en él se encontraba un niñito. Pero era tan pequeñín que no lograba alcanzar a las ramas del árbol, y el niño daba vueltas alrededor del viejo tronco llorando amargamente. El pobre árbol estaba todavía completamente cubierto de escarcha y nieve, y el Viento del Norte soplaba y rugía sobre él, sacudiéndole las ramas que parecían a punto de quebrarse.

—¡Súbete a mí, niñito! —decía el árbol, inclinando sus ramas todo lo que podía. Pero el niño era demasiado pequeño.

El Gigante sintió que el corazón se le derretía.

—¡Cuán egoísta he sido! —exclamó—. Ahora sé por qué la Primavera no quería venir hasta aquí. Subiré a ese pobre niñito al árbol y después voy a derribar el muro. Desde hoy mi jardín será para siempre un lugar de juegos para los niños.

Estaba de veras arrepentido por lo que había hecho.

Bajó entonces la escalera, abrió cautelosamente la puerta de la casa, y entró en el jardín. Pero en cuanto lo vieron los niños se aterrorizaron, salieron a escape y el jardín quedó en Invierno otra vez. Sólo aquel pequeñín del rincón más alejado no escapó, porque tenía los ojos tan llenos de lágrimas que no vio venir al Gigante. Entonces el Gigante se le acercó por detrás, lo tomó gentilmente entre sus manos, y lo subió al árbol. Y el árbol floreció de repente, y los pájaros vinieron a cantar en sus ramas, y el niño abrazó el cuello del Gigante y lo besó. Y los otros niños, cuando vieron que el Gigante ya no era malo, volvieron corriendo alegremente. Con ellos la Primavera regresó al jardín.

—Desde ahora el jardín será para ustedes, hijos míos —dijo el Gigante, y tomando un hacha enorme, echó abajo el muro.

Al mediodía, cuando la gente se dirigía al mercado, todos pudieron ver al Gigante jugando con los niños en el jardín más hermoso que habían visto jamás.

Estuvieron allí jugando todo el día, y al llegar la noche los niños fueron a despedirse del Gigante.

—Pero, ¿dónde está el más pequeñito? —preguntó el Gigante—, ¿ese niño que subí al árbol del rincón?

El Gigante lo quería más que a los otros, porque el pequeño le había dado un beso.

—No lo sabemos —respondieron los niños—, se marchó solito.

—Díganle que vuelva mañana —dijo el Gigante.

Pero los niños contestaron que no sabían dónde vivía y que nunca lo habían visto antes. Y el Gigante se quedó muy triste.

Todas las tardes al salir de la escuela los niños iban a jugar con el Gigante. Pero al más chiquito, a ese que el Gigante más quería, no lo volvieron a ver nunca más. El Gigante era muy bueno con todos los niños pero echaba de menos a su primer amiguito y muy a menudo se acordaba de él.

—¡Cómo me gustaría volverlo a ver! —repetía.

Fueron pasando los años, y el Gigante se puso viejo y sus fuerzas se debilitaron. Ya no podía jugar; pero, sentado en un enorme sillón, miraba jugar a los niños y admiraba su jardín.

—Tengo muchas flores hermosas —se decía—, pero los niños son las flores más hermosas de todas.

Una mañana de Invierno, miró por la ventana mientras se vestía. Ya no odiaba el Invierno pues sabía que el Invierno era simplemente la Primavera dormida, y que las flores estaban descansando.

Sin embargo, de pronto se restregó los ojos, maravillado y miró, miró…

Era realmente maravilloso lo que estaba viendo. En el rincón más lejano del jardín, había un árbol cubierto por completo de flores blancas. Todas sus ramas eran doradas, y de ellas colgaban frutos de plata. Debajo del árbol estaba parado el pequeñito a quien tanto había echado de menos.

Lleno de alegría el Gigante bajó corriendo las escaleras y entró en el jardín. Pero cuando llegó junto al niño su rostro enrojeció de ira, y dijo:

—¿Quién se ha atrevido a hacerte daño?

Porque en la palma de las manos del niño había huellas de clavos, y también había huellas de clavos en sus pies.

—¿Pero, quién se atrevió a herirte? —gritó el Gigante—. Dímelo, para tomar la espada y matarlo.

—¡No! —respondió el niño—. Estas son las heridas del Amor.

—¿Quién eres tú, mi pequeño niñito? —preguntó el Gigante, y un extraño temor lo invadió, y cayó de rodillas ante el pequeño.

Entonces el niño sonrió al Gigante, y le dijo:

—Una vez tú me dejaste jugar en tu jardín; hoy jugarás conmigo en el jardín mío, que es el Paraíso.

Y cuando los niños llegaron esa tarde encontraron al Gigante muerto debajo del árbol. Parecía dormir, y estaba entero cubierto de flores blancas.

UNAS PINCELADAS SOBRE EL RON EN CANARIAS, EL ALAMBIQUE DEL CHARCO Y REFLEXIONES

UNAS PINCELADAS SOBRE EL RON EN CANARIAS, EL ALAMBIQUE DEL CHARCO Y REFLEXIONES

En Canarias llamamos destilerías a las fábricas de ron o aguardiente. La que teníamos en La Aldea desde 1936 a 1958 la conocíamos como El Alambique. Su edificio y su maquinaria aún se conservan, junto a Las Manchas del Charco. Las destilerías también producían otros productos relacionados con el alcohol a través de otros procedimientos de destilación, siempre con los mismos aparatos: las alquitaras o alambiques. En el libro Ingenierías Históricas de La Aldea (1994) damos un amplio repaso a la historia del ron en nuestro pueblo, el Ron Aldea, primero, y el Ron del Charco, más tarde.

En esta pincelada histórica les voy contar un resumen de la fabricación de alcoholes en Canarias. Empezó en la isla de Tenerife, a principios del siglo XVII, por iniciativa de maestros azucareros flamencos y franceses. Se tomaron como materias primas el orujo y vinos de mala calidad, a través de procedimientos muy artesanales, con sencillas alquitaras provistas de una caldera y refrigerante, técnica basada en el principio físico de la extracción del alcohol y sustancias aromáticas de los vinos a través de la destilación (el alcohol y sustancias más volátiles se evaporan a menos de 30ºC, frente al agua que lo hace a 100ºC). En estos sencillos artilugios, la materia prima, el vino resultante de la fermentación de cualquier jugo azucarado (de uva, caña, guarapo…) se calienta, evapora y condensa volviendo la sustancia al estado líquido, convertida en producto alcohólico. Es el simple proceso químico de la destilación.

El auge de las destilerías artesanales canarias se sitúa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Su producto se exportaba a las Indias, aunque muy pronto tuvieron que enfrentarse a la fuerte competencia de los ingenios americanos, cuya materia prima era la melaza residual del azúcar. Entre finales del siglo XVIII y principios del XIX la industria del vino y el aguardiente había fracasado en Canarias, no obstante se contabilizaba aún un total de 150 alambiques con una producción de 3.000 pipas anuales (Escolar y Serrano, 1805); una industria residual, para consumo interno, localizada principalmente en las islas de La Palma y Tenerife.

Las destilerías canarias volvieron a resurgir hacia el último cuarto del siglo XIX cuando, tras el fracaso de la cochinilla, se ensayó el llamado modelo cubano de desarrollo económico, que volvió a cubrir de caña dulce las tradicionales zonas bajas de regadío de Canarias para las nuevas fábricas azucareras, las que a su vez se complementaron con modernos alambiques en los que se destilaba la melaza residual del azúcar, produciendo un nuevo aguardiente o ron, al estilo antillano. Entre las destilerías más importantes se hallaban las de Telde, Arucas y Guía en Gran Canaria, las del norte de Tenerife y La Palma, que emplearon modernas maquinarias movidas a vapor y alambiques muy perfeccionados, con rectificadores, que daban mayor aroma al ron y permitían la fabricación de otros licores. Dos marcas francesas de alambiques se generalizaron, la Egrott y la Savalle, con los sistemas tanto de caldeo directo como de evaporación.

Un aguardiente muy popular en La Gomera es el extraído del guarapo y fabricado en alambiques caseros. El guarapo se obtiene del sangrado de la cresta de las palmeras, en una paciente operación iniciada por la noche, colocando los recipientes bajo las incisiones practicadas en la corona del árbol y que acaba por la mañana, recogiendo el dulce jugo vegetal antes de que le dé el sol y fermente. El proceso para fabricar miel continúa con la cocción, que se realiza de inmediato, a fuego lento, durante dos o tres horas. Y para fabricar el aguardiente, en cambio, hay que seguir el mismo proceso del juego fermentado de la caña y la posterior destilación en un alambique.


Pero a comienzos del siglo XX el azúcar volvió a fracasar en Canarias, arrastrando ,en su ruina, a las destilerías de ron. Hacia 1920 todas las fábricas quedaron desmanteladas y gran parte de ellas fueron trasladadas hacia la aún pujante industria de la caña en Madeira, la isla del ron. Y desde allí regresó un maestro azucarero aruquense, en 1935, Manuel Quevedo, que portaba una larga experiencia acumulada en la tradición familiar y en tierras cubanas. Él fue quien puso en marcha, por primera vez, la destilería de La Aldea, con un molino y un alambique de las desaparecidas fábricas de Arucas, aunque con un nuevo sistema de fabricación: la destilación directa de la caña dulce y no de la melaza residual. A esta iniciativa se unieron, entre 1940 y 1960, otras: la fábrica de Arucas nuevamente entró en funcionamiento aunque sólo para la destilación de ron, le siguió la de Telde, en Gran Canaria; en Tenerife surgió la de Tejina; en el Hierro apareció la destilería de ron Atuey y en la isla La Palma, que no había perdido la tradición artesanal del ron y la miel de caña, volvieron a resurgir varias destilerías. Estamos ante el inicio de un nuevo ciclo de la caña en Canarias, aunque de escasa dimensión económica, que apenas pudo mantenerse unas tres décadas, y que tuvo una máxima producción de 86.340 Qm. de ron procedentes de una superficie cultivada de caña de 189 Has.

Pero las nuevas formas de vida que afectaron al canario tras el desarrollismo de los años 70 del pasado siglo y el propio turismo masivo, determinaron profundos cambios en el consumo de bebidas alcohólicas, en detrimento del tradicional ron canario. Como consecuencia de ello las destilerías canarias, en su mayor parte, quebraron y las que pudieron mantenerse fueron sustituyendo la materia prima de la caña canaria por melazas residuales de la fabricación del azúcar importadas de África y América, melazas muy baratas.

¿Volverá a producir ron nuestro Alambique de El Charco? Con el mismo procedimiento se está fabricando en La Palma el Ron Aldea, por los bisnietos de Quevedo, es decir mediante caldeo o fuego directo sobre el vino ya fermentado del guarapo de la caña, lo que le da un mismo aroma y parecido paladar; pero no igual, dicen los viejos roneros, pues las condiciones de la tierra, el clima y las aguas salobres daban un jugo de caña más rico. Quizás algún día, con ayudas oficiales pudiera conformarse una cooperativa en el marco de un pequeño museo o centro de interpretación, en El Alambique, no sólo para el ron producido y sus antecedentes históricos sino también para formas de vida tradicional del entorno; pero, pero… campos de golf trasnochados, urbanizaciones… parecen que quieren ganar la carrera de un desarrollo más sostenible que el que se da en otros lugares. Alguien me preguntaba el otro día, ¿se puede compatibilizar la Memoria del Lugar con un desarrollo económico sostenible? Mi respuesta fue simple: si en otros lugares lo hacen por qué no aquí.

Al menos, por ahora, queda el recuerdo, el edificio, los alambiques… tan necesitados de protección. Es la Memoria del Lugar. Mi madre me contaba que siendo niña en una ocasión el químico del Alambique, el señor Quevedo, la tuvo una tarde pisando plátanos para sacar ron pues esta fruta no podía molerse en los molinos de la caña. Y sacó “ron de plátanos” y “licor de plátanos”. Era un genio el señor Quevedo.

Siendo yo un niño recuerdo ir con mi padre allá abajo, en un camión, para traer unos garrafones con destino a la venta en nuestra tienda de Los Espinos. Aún recuerdo cómo sacaban con una soga y un balde el ron, de una especie de tanque subterráneo, y el fuerte olor a esta bebida que desprendía aquel salón.

 


 

En la tienda servíamos el ron en unas copas de cristal muy singulares que aún se conocen como “copas de ron”, que tenían una rayita roja que servía de marca. El ron del Charco era más caro que el que se traía de las destilerías de Las Palmas (Eugenio Domínguez, la Cocal, Arucas, Telde…) que eran rones destilados no del jugo fermentado de la caña, sino de la melaza residual del azúcar. Algunos eran baratos, muy fuertes, y venían con una altísima graduación por lo que había que rebajarlos con uno poco de agua de Firgas. Un ron de tropa, se le decía. Pero el ron del Charco era exquisito (aunque en los últimos años ya no daba tanto sabor y aroma de caña como en un principio, porque se fabricaba con caña de importación), de todas formas continuaba siendo una gran bebida de extrema pureza que sólo la bebían los que tenían más dinero y apreciaban su exquisitez. Era un ron muy suave al paladar, de mucho cuerpo, que una vez ingerido comenzaba a producir un agradable calor aunque “patero”, porque en su exceso de bebida solía atacar primero a los pies. La gente ebria con ron del Charco se quedaba tumbada en las aceras o en las orillas de la carretera en su sano juicio, algo alegres, pero sin poderse levantar.

No hay más espacio para contarles tanta historia y tradición de estos rones, licores y aguardientes de Canarias y específicamente de nuestro ron del Charco.

La voz de la memoria. Conversaciones en Artenara. PRÓLOGO

La voz de la memoria. Conversaciones en Artenara. PRÓLOGO

Todos los nacidos antes de los años sesenta del siglo pasado hemos sido protagonistas del profundo cambio social que ha tenido lugar en Canarias. Hemos pasado de una sociedad en gran medida rural a una sociedad urbana, cuya estrategia de desarrollo gira en torno al sector servicios, a su vez sostenido en el turismo de masas.

El cambio social ha sido más lento en el interior de la isla, en los pueblos cumbreros, frente a los avances económicos y sociales que, desde principios de aquel, nuestro siglo, generaron los cultivos de exportación de la costa y la economía portuaria. No obstante la gente del campo no se mantuvo al margen de tales cambios, las plantaciones de plataneras por el Norte y de tomateros por el Sur y el Oeste, como imanes, atrajeron a familias enteras, primero en tiempo estacional y luego definitivamente. La primera diáspora fue hacia las zafras tomateras y plantaciones de plataneras entre los años cincuenta y sesenta. Le siguió el llamado éxodo rural hacia la capital y los polos de desarrollo turístico, en las siguientes décadas. Pero, a pesar de la obligada huida del campo, sus gentes han seguido identificadas con el mismo, y la palabra del recuerdo en aquellas generaciones, que primero sufrieron el hambre de la posguerra y luego el dolor de la emigración, cobra cada día más importancia. Así lo cuentan los protagonistas de la Voz de la Memoria, Conversaciones en Artenara, este nuevo libro del Cronista Oficial de Artenara, José Antonio Luján Henríquez, que hoy tengo el máximo honor de prologar.

Este no es un libro más, de los muchos e interesantes que cada momento nos presentan nuestros autores canarios, en el amplio abanico de las diferentes disciplinas del saber y de la expresión escrita. Es un libro de la palabra, de la sabia palabra de nuestra gente del campo, en concreto del municipio de Artenara. Un pueblo que gracias al tensón investigador y a la ágil pluma de su cronista ya cuenta con un estante de libros propios; el primero Aspectos Históricos de Artenara, publicado en 1994, donde en el marco de los contenidos que conforman el devenir histórico de este singular pueblo cumbrero se integran variados aspectos etnográficos de la sociedad tradicional (la trilla, la descamisada, los bailes, el culto a la muerte…); seguido de otros más hasta el último, Aportación para la historia de la alfarería de Lugarejos, Artenara (Gran Canaria), publicado en julio pasado, donde también la voz de la memoria está presente con fuerte sonoridad.

La Voz de la Memoria, Conversaciones en Artenara, es un libro distinto, les decía, porque la palabra, y no el documento escrito, es la principal fuente de la que hace uso el autor para recomponer un amplio contenido de saberes y recuerdos de la sociedad tradicional. Refleja, ante todo, la cultura de la palabra, la sabia palabra de nuestros mayores que desgrana cadenciosamente la memoria social de un entorno y unas formas de vida ya desaparecidas y que cada uno de estos informantes la procesa, gesticula y transmite a las generaciones siguientes con la suerte, en algunos, de ser recogida para la posteridad y en otros queda perdida para siempre: la biblioteca que muere en cada ataúd sin posibilidad de continuar en el devenir de los tiempos. Es la Historia Oral, la que a veces no se le ha valorado suficientemente, pues desde equivocados planteamientos historiográficos, algunos investigadores han alegado que su naturaleza conlleva carencias epistemológicas. Bien es verdad que como fuente primaria debe tener su adecuado procesamiento y análisis científico, al igual que cualquier otro documento escrito, fonográfico, audiovisual, fotográfico… Como también es cierto que este tipo de fuente de información procedente de los testimonios orales es mucho más difícil que otras, pues las horas invertidas en su búsqueda y procesamiento es muy superior al trabajo de gabinete en los archivos.

 

 

No es la primera vez que José Antonio Luján utiliza como complemento la Historia Oral para reconstruir el pasado de su pueblo; aunque, en este libro, más que cortar, hilvanar y coser el traje de la memoria oral en papel, lo que hace es dignificar la sabia palabra de sus mayores. Lo hace primero con los planteamientos metodológicos de la palabra como fuente histórica con un valioso refuerzo bibliográfico; un fundamento teórico de gran ayuda para los interesados e investigadores. Luego, en la parte central del libro, fielmente transcribe el verbo de sus interlocutores, una media docena de personajes, algunos de ellos ya fallecidos.

Estas conversaciones en Artenara transportan al lector a las escenas de la conversación tradicional, como antes les decía en los zocos y patios de las casa-cuevas, haciéndole sentir, en la lectura de sus páginas, las más variadas sensaciones de aquel mundo rural ya pasado, desde olores a sabores: el fuego de las hoyas carboneras, la leche recién ordeñada, el aceite de almendra… junto a la durísima vida tanto de los trabajos domésticos como de los proletarios en las construcciones hidráulicas de presas, canales y túneles; las kilométricas andanzas de los vendedores ambulantes, hueveros y paperos; la dolorosa diáspora artenarense hacia la costa, en busca de mejores condiciones económicas; el mundo mágico de las cruces de los caminos que servían de descansaderos de los cortejos fúnebres y donde, en las horas nocturnas se generaban, halos mágicos y a veces fantasmagóricos; el complejo mundo de la medicina tradicional, aparte de otros temas del curanderismo y el más allá… Es, en definitiva, una parte de nuestro patrimonio intangible, el mundo de los saberes, conductas y expresiones que han configurado perfiles de ayer y hoy. Nos imaginamos el placer que debió experimentar el autor en esas conversaciones, las que experimentamos en la lectura previa a la elaboración de este prólogo; un disfrute y aprendizaje que, estamos seguros, los lectores también van a compartir con la lectura y relectura de las páginas de este libro.

Por último, sólo nos queda el felicitar a José Antonio Luján por esta nueva obra, al Ayuntamiento por acometer su edición y al pueblo de Artenara por el esplendido trabajo que nuevamente le ofrece su cronista oficial, que se suma a su relevante contribución al rescate y difusión de nuestra memoria colectiva y de todo el patrimonio cultural canario.

 

Francisco Suárez Moreno

Cronista Oficial de La Aldea de San Nicolás


 

 

 

LA FLOR DEL GANDUL

LA FLOR DEL GANDUL

Una imagen de unas flores de muy grato recuerdo. Son las flores de esa triste planta que crece en las orillas y fondos de nuestros barrancos, en medio de tierras y piedras removidas por los torrentes, de las neveras y colchones con que la gente decora esos lechos inhóspitos.

La llaman gandul. Será porque no sirve para nada, ni para leña, porque no tiene un olor agradable o porque no es precisamente hermosa.

Pero a mí me recuerda las correrías durante el verano, las riñas de cuadrillas de chiquillos, con piedras, arcos y flechas de caña, fogatas en medio de los pedregales, territorios que defendíamos de la niñez de los otros.

A veces parábamos un momento nuestra infancia, nuestro instinto de manada de depredadores de sueños, y chupábamos las flores amarillas del gandul, para saborear la gota minúscula y asombrosamente dulce de néctar que guardaban allá abajo, al fondo de su alargada corola. Pensábamos que era nuestro secreto y confiábamos en que, mientras los mayores imaginaran que el gandul no servía para nada, tendríamos garantizada la dulzura ignorada.

También creíamos que sólo nosotros habíamos sido niños y que nunca podríamos dejar de serlo.

¿Hay razones más serias para amar a una flor?

PROBLEMAS CON EL BLOG

PROBLEMAS CON EL BLOG

Quiero pedir disculpas por los continuos cortes que se han producido estos últimos días en ARTEVIRGO. Se debieron a labores de mejoría y restructuración por parte de blogia.com, en cuyo dominio "alojamos" nuestras ocurrencias, manías y pasarratos.

Espero que haya valido la pena y que este blog quede más accesible, rápido y agradable a todas las personas que lo visitan.

Gracias por estar ahí. 

DALEALPLAY, UNA ALTERNATIVA A YOUTUBE. PARA MUESTRA UN BOTÓN

DALEALPLAY, UNA ALTERNATIVA A YOUTUBE. PARA MUESTRA UN BOTÓN

IBLNEWS . AGENCIAS

España ya tiene su YouTube particular tras el lanzamiento del primer portal dedicado en exclusiva al vídeo, según anunció la empresa en un comunicado.

 

El portal ha sido lanzado por Advernet, responsable de Ozú, con el nombre de Dalealplay y se trata de una herramienta de visionado, descarga y subida de vídeos orientada al público nacional y a toda la comunidad hispano parlante

Dalealplay.com cuenta ya con 10.000 usuarios y en él se pueden ver los vídeos más buscados del momento.

Según datos facilitados por el portal, actualmente uno de cada cinco internautas visita algún portal de descarga de vídeos por lo que el portal nace con el fin de adaptarse a las características específicas del público hispano.

DIAGRAMA DE FLUJO PARA LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS O YONOFUÍ

DIAGRAMA DE FLUJO PARA LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS O YONOFUÍ

Aquí un regalo que nos remite un colaborador anónimo desde Argentina. Esto es inteligencia y lo demás son boberías.

A VUELTAS CON LA ARROBA

A VUELTAS CON LA ARROBA

Hay ocasiones en que no puede uno seguir aguantando la estupidez y el esnobismo. Con tanto mensaje SMS, algunos se han creído que ya no hace falta emplear la secuencia de letras "qu", que se puede escribir directamente como se pronuncia (o como creen que se pronuncia), que para querer mucho a alguien y decírselo sólo bastan tres letras mayúsculas, TKM,y miles de ejemplos más,que no vale la pena dar, por si cunde el mal ejemplo.
Por si fueran pocos los SMS o los esmerados escritos asícomosuenaqueyoalegocomoquiero, hay que sufrir y aguantar la marea de lo políticamente correcto, y aceptar el sexismo del lenguaje (¡!) como animal de compañía.
Ya no es la barbaridad de los-las, -os/-as indiscriminada, ya no es que confundan el sexo con el género gramatical, es que nos han colado el signo gráfico llamado arroba, @, como el bálsamo de Fierabrás para dejar a todas las personas supceptibles de sentir discriminación tranquilas. En campañas políticas -¡qué modernos-, en tarjetas, en folletos oficiales, en cualquier medio impreso víctima del puritanismo de estos años de represión, virginidad ufana y autocensura, está un signo que en inglés (at) se traduce por "en", "de", "acerca de"... Pero no, en nuestro maravilloso mundo de aparatitos y precocinados, la arroba nos ha salido neutro, ambivalente o tal vez esquizoide.
Será cuestión de revisar el género de algunas palabras como hormiga (pobres hormigos) o jirafa (¿jirafo?), o de acabar con el uso del femenino como marca de plural de muchos sustantivos en idiomas como el árabe.
Decía un profesor mío que no se puede confundir la lengua con la realidad. Tenía razón. Pero el pobre no sabía que, por temporadas, la realidad está tan embrutecida que no hay lengua que la resista.


PARA MÁS INFORMACIÓN:

http://es.wikipedia.org/wiki/Arroba_%28s%C3%ADmbolo%29

http://www.caravantes.com/arti03/arroba.htm

 

 

 

 

 

VER PARA NO CREER: UN GENIO

VER PARA NO CREER: UN GENIO

Lo que nos tropezamos en bromasaparte.com. Como uso y costumbre está alojado en youtube.

Es un ejemplo de lo que da la imaginación cuando se trata de algo que interesa. Si fuera obligado no lo hacía.

Se cuenta y no se cree.


 

PAISAJES EN EL RECUERDO (III). Los Cascajos, el San Nicolás y el Imperio

PAISAJES EN EL RECUERDO (III). Los Cascajos, el San Nicolás y el Imperio

 

Anoche fui a Los Cascajos, al primer partido de fútbol federado, entre el Imperio y el San Nicolás, que no se enfrentaban desde hacía por lo menos medio siglo, tras la reciente refundación del Imperio.
Bajé por El Callejón acompañado de Encarna, la de las Seguidillas, que me habló su presente cargado de pasado junto a Ofelio y su guitarra que ya no suena y sus cosas ya intagibles. Fue toda su conversación hasta la puerta de casa, en el camino de Los Cascajos, que según ella en nada se parece al de hace pocos años. Continué hacia el Polideportivo y tenía toda la razón Encarna: no había nada del pasado más reciente. Y menos aún de aquel caminillo que desde La Plaza conducía a Los Cascajos Bajos hasta el Barranco, entonces jalonado de piedras, cañas, higueras, nispereros, mangueros y con varios “tanquillos” recibiendo el agua fresca de sus pozos, elevada por motorcillos agonizantes, donde limos, ranas, caballitos y demás elementos de su ecosistema sólo están los recuerdos; caminito que cerca del Campo de Fútbol (entonces en dirección Este-Oeste) por donde más cascajos había, contaba con un frondoso especiero del Cabo Ignacio, donde hoy se halla la entrada al gran complejo deportivo. Todo se ha borrado, como se borran las generaciones de gentes, para redibujarse en su lugar los actuales edificios públicos, los aparcamientos, el ajetreo juvenil… que dan otro soplo de vida al lugar.
Ya en el Campo de Fútbol me encontré con la luminosidad de los focos sobre el brillante y verde césped artificial. Los dos equipos estaban alineados y, sin darme tiempo a colocarme, el pitido del árbitro ordenó el comienzo del encuentro. Había llegado a la hora en punto, sin tiempo para pensar y analizar el primer encuentro, cincuenta años atrás, cuando el primer equipo del San Nicolás se enfrentó, en su presentación, al ya experimentado Imperio, en el campo de fútbol que estaba junto a La Sociedad, en el Llano de Los Calixtos. Qué lejos se encuentra a veces el ayer cuando realmente lo tenemos cerquita, porque la vida es muy corta aunque se viva cien años, que por ahora son pocos, los que rebasan ese listón.
De aquel primer partido del San Nicolás con el Imperio, diré que lo viví intensamente. Por entonces yo tendría ocho años, con lo que pudo ser hacia 1957-1958. El equipo representativo del pueblo era el Imperio, que había absorbido a los mejores jugadores de los equipos locales anteriores, el Imperial, uno de ellos, el equipo de mi zona.
Aún recuerdo aquella escena: detrás del mostrador de la tienda de mis padres, Jacinto Suárez, tío de Tomás Suárez, el actual entrenador del nuevo Imperio; Manuel Santana, mi padre y otros, todos fallecidos, trazando los planes para la creación de un nuevo equipo que se llamaría San Nicolás, en honor al santo patrono y que, a tal efecto, llevaría los colores amarillo y negro. También me viene a la memoria cuando fui con ellos a la tienda de Isidrito Sosa, a hacer la compra de las telas para confeccionar el equipaje. Para el nuevo equipo se diseñó, como emblema, un escudo triangular con fondo negro y bordados amarillos del nombre del equipo y la paloma de San Nicolás. Ya ven: este sería el origen de los colores representativos oficiales de nuestro municipio.
A lo que íbamos. El primer partido entre el San Nicolás y el Imperio. Se celebró, como ya dije, en el campo del Llano de Los Calixtos, junto a la Sociedad. En aquella ocasión, se abarrotó de gente, aficionados, sobre todo de abajo, seguidores del desaparecido Imperial, que se habían incorporado al nuevo proyecto. Se enfrentaba a un equipo poderoso como lo era el Imperio, que en la temporada siguiente se proclamaría Campeón de la Liga Regional de la Zona Norte.
En la presentación oficial del San Nicolás, sus jugadores hicieron un gran esfuerzo en el juego a sabiendas de que eran notablemente inferiores al Imperio. Realizaron una gran proeza al empatar a un gol en el campo de su adversario. Aún recuerdo el gol del empate, entre las piernas de los mayores, en una “melée” de jugadores y polvo, Fefo Navarro Casas anotaba el gol histórico. Mi padre, secretario del club; Manuel Suárez Déniz (Manuel Santana), el Cajero y responsable del material y Jacinto Suárez, Presidente… de regreso, carretera abajo, hablaban muy satisfechos de lo que sus jugadores habían hecho aquella tarde, todos ellos hoy personas jubiladas y algunas desaparecidas. Recuerdo a Juan Rosa, el de Laso; Perico y Juan, los de Pancho Marta; Susano, el del Albercón; Juan y Tomás, los de Marcelino el de Seña Paula, Fefo Navarro; Mateo, el de Antonio Cabrera; Vicente, el de Zacarías, etc.
Anoche, en Los Cascajos, en el transcurso del encuentro, me acordé de todo esto, quise trazar analogías pero nada, nada me cuadraba. El Imperio, esta vez, se presentaba como equipo nuevo, aunque el San Nicolás lo hacía también como filial del principal, un club consolidado y representativo del municipio. No encontré la expectación apasionada del ayer ni siquiera el recinto alcanzaba el llenazo de hace cincuenta años en el Llano de Los Calixtos. Las aficiones de los equipos actuales aparecían completamente desdibujadas de las tradicionales localizaciones espaciales de antes, cuando los seguidores del Imperio se localizaban entre la gente del “pueblo”, mientras que los de aquel primer San Nicolás se hallaban entre “los de abajo”. Esperaba encontrarme al nuevo Imperio con sus colores rojo y negro pero se presentó con equipaje de color azul, no sé por qué. El espacio de juego, lógicamente se presentaba distinto, en este Polideportivo de Los Cascajos con parámetros tecnológicos y sociales que de aquella época a la de ahora presenta distancias abismales: césped artificial, iluminación nocturna, vestuarios con agua caliente, altavoces, cámaras de televisión, transmisión por radio local, anuncios publicitarios, asientos de material plástico…
Y si analizamos a la gente vemos cómo el tiempo dice más que nunca que él no se detiene y que lentamente va dejando atrás generación tras generación. Yo creo que se podían contar con los dedos de la mano quienes, anoche, repetían la experiencia de un nuevo encuentro entre dos equipos como el San Nicolás y el Imperio. Pudo haber más gente mayor, pero por mi alrededor sólo recuerdo que vi, entre otros, a Juan Ojeda y a Manolo Suárez, excelentes jugadores del Imperio y probablemente entre las más importantes viejas glorias, a Tomás el de Pepe Ramos, que no recuerdo si fue jugador.
Para acabar, ni el resultado fue el mismo, pues resultó ganador el equipo filial del San Nicolás representativo, en la categoría preferente. Pero nada hay que lamentar; las cosas son como son y nunca deben ser iguales. Todo evoluciona; esperemos que en positivo lo hagan estos nuevos proyectos deportivos.
En La Palmilla a 23 de septiembre de 2006.
IMPERIO
Alineación del Imperio 2006-7
SAN NICOLÁS
Alineación del 2º equipo de la U.D. San Nicolás, 2006-7
©Texto e imágenes: Francisco Suárez Moreno

Noticias de un editor canario en México

Noticias de un editor canario en México

Aquí les envío una propuesta de un canario que vive en México, en la ciudad de Oaxaca (preciosísima ciudad).

Él se llama Héctor Huerga, conoció este verano al pintor Pedro Déniz y esto es lo que nos manda:

De canario a Canarias.

Este comienzo resume parte anecdótica del mensaje que están a punto de leer, no en vano, mi origen es de Las Palmas. Crecí en Schamann, cuando en el Puerto de la Luz aún era posible comprar una maravillosa Zenith rusa recién manoseada por los marineros, que se frotaban las manos al ver nuestra playa de las Canteras; el horizonte que dejaba la Cumbre, o simplemente la belleza de nuestra raza pulular con libertad por la que presumo, cada día menos, nuestra isla.

Les envío esta carta con mucha ilusión. Hace unas semanas conocí a Pedro Déniz aquí en Oaxaca, México, hablamos de Canarias, de nosotros como canarios y de los proyectos en los que cada uno está sumergido. Él vino a tomar un taller con el increíble performancer Guillermo Gómez-Peña (eventos que con frecuencia disfrutamos en la bohemia-cultural ciudad de Oaxaca, a pesar de la interesantísima situación socio-política en la que estamos inmersos: algo así como el pueblo al poder). Yo le hablé a Pedro de mi gusto por la literatura, de mis ocho años de residencia en esta ciudad, de mi trabajo como editor. En algún momento de la conversación le pregunté por personas involucradas en las letras en Canarias. Él me envió esta lista de personas y yo, ahora, hago lo que procede: ponerme en contacto con ustedes. En la Editorial Almadía tenemos varias colecciones: desde el ensayo, la poesía, la novela, etc. Pueden visitar nuestra página web en www.almadia.com.mx, aunque pueda estar en fase de reconstrucción, pues hace dos meses entramos un grupo joven a la editorial y queremos darle un plus al trabajo que se ha venido desarrollando. Dentro de las nuevas posibilidades de la editorial nos encantaría (en mi muy particular caso) poder conectar la literatura que se genera en las Islas y ver qué chance nos permite la osadía y el buen gusto en publicar aquí lo que se origina ahí y, si fuera el caso, viceversa. Ahora estamos trabajando en la publicación de autores contemporáneos como Guillermo Fadanelli, Mario Bellatin o Leonardo da Jandra. Estamos comprometidos con la literatura local -este lugar reúne a la mayor cantidad de pueblos indígenas del país- y en el rescate de la oralidad, representada por los viejos, y el resumen de la misma, representada por los menores, por los que inician, esta otra de nuestras labores. De corazón les escribo, les invito a crear un puente Canarias-Oaxaca donde el arte en general y la literatura en lo particular salgan reforzados por encima de lo que la experiencia ajena o las referencias traten de contarnos sobre todo esto.

Un abrazo,

Héctor Huerga

Editorial Almadía

Avda Independencia,1001 altos

68000 Centro Histórico

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

México.

 


 

STAROFFICE 8 ES AHORA GRATUITO

STAROFFICE 8 ES AHORA GRATUITO

La empresa Sun Micro Systems acaba de liberar su suite ofimática Staroffice 8, ofreciendo descargas gratuitas para estudiantes, profesorado, instituciones educativas o culturales. En su página de descargas se puede obtener la versión última de este paquete de aplicaciones, para varios sistemas operativos, Windows, Linux, Solaris, etc.

A pesar de que el proyecto Openoffice.org nos ofrece otra versión libre de esta alternativa a Microsoft Office , Staroffice presenta algunas ventajas añadidas, como son una galería bastante surtida de Cliparts, una serie completa de fuentes, Adabas, una base de datos completa y algunos componentes más.

Apenas se nota la diferencia si conocemos la suite de Microsoft, los menús son casi idénticos, podemos guardar documentos en formato de Word, Excell o Powerpoint o en su formato propio, por lo que el intercambio entre usuarios de todas las plataformas que usan el Office de Microsoft (la mayoría), está garantizado.

Desde los tiempos de la versión 5, Sun Staroffice, plantó cara seriamente a su suite competidora más extendida. Ahora, gracias a las aportaciones de la comunidad de Openoffice y al trabajo en Sun Micro Systems, disponemos de un excelente conjunto de aplicaciones de escritorio potentes, compatibles y gratuitas.

Por si alguien quiere probar, puede descargar la versión que le interese. Basta con registrarse como usuario, con una cuenta de correo electrónico y rellenar un pequeño formulario en un par de minutos.

ENLACES DE DESCARGA:


STAROFFICE8


OPENOFFICE

Hay que atreverse a probarlas y a usarlas cotidianamente, porque aunque son gratis son excelentes, por increíble que parezca, y porque si creemos en el conocimiento libre lo podemos hacer realidad abandonando lo que se vende pero no compramos.

A LA FLOR DE GNIDO, de Garcilaso de la Vega

A LA FLOR DE GNIDO, de Garcilaso de la Vega

Si de mi baja lira

tanto pudiese el son que en un momento

aplacase la ira

del animoso viento

y la furia del mar en movimiento,

 

y en ásperas montañas

con el süave canto enterneciese

las fieras alimañas,

los árboles moviese

y al son confusamente los trujiese:

 

no pienses que cantado

sería de mí, hermosa flor de Gnido,

el fiero Marte airado,

a muerte convertido,

de polvo y sangre y de sudor teñido,

 

ni aquellos capitanes

en las sublimes ruedas colocados,

por quien los alemanes,

el fiero cuello atados

y los franceses van domesticados;

 

mas solamente aquella

fuerza de tu beldad seria cantada,

y alguna vez con ella

también seria notada

el aspereza de que estás armada,

 

y cómo por ti sola

y por tu gran valor y hermosura,

convertido en vïola,

llora su desventura

el miserable amante de tu figura.

 

Hablo de aquel cautivo

de quien tener se debe más cuidado,

que está muriendo vivo,

al remo condenado,

en la concha de Venus amarrado.

 

Por ti, como solía,

del áspero caballo no corrige

la furia y gallardía,

ni con freno la rige,

ni con vivas espuelas ya la aflige;

 

por ti con diestra mano

no revuelve la espada presurosa,

y en el dudoso llano

huye la polvorosa

palestra como sierpe ponzoñosa;

 

por ti su blanda musa,

en lugar de la cítera sonante,

tristes querellas usa,

que con llanto abundante

hacen bañar el rostro del amante;

 

por ti el mayor amigo

le es importuno, grave y enojoso:

yo puedo ser testigo

que ya del peligroso

naufragio fui su puerto y su reposo,

 

y agora en tal manera

vence el dolor a la razón perdida

que ponzoñosa fiera

nunca fue aborrecida

tanto como yo de él, ni tan temida.

 

No fuiste tú engendrada

ni producida de la dura tierra;

no debe ser notada

que ingratamente yerra

quien todo el otro error de sí destierra.

 

Hágate temerosa

el caso de Anajárete, y cobarde,

que de ser desdeñosa

se arrepintió muy tarde,

y así su alma con su mármol arde.