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ARTEVIRGO, desde La Aldea, miradas y voces

EL BEBÉ FUNCIONARIO

EL BEBÉ FUNCIONARIO

Otra historia de humor de las que circulan por la red:


Un bebé fue encontrado en la puerta de una Consejería al amanecer, cuando los primeros funcionarios llegaban. Alimentaron al bebé y se lo presentaron al Secretario para saber qué es lo que se debería hacer con el niño. El Secretario emitió la siguiente comunicación interna:
De: El Secretario
Para: Recursos Humanos
Acusamos recibo de un recién nacido de origen desconocido, encontrado en la puerta de la Consejería. Formen una Comisión para investigar y determinar:
a) si "el encontrado" es producto doméstico de este Ministerio;
b) si algún funcionario se encuentra envuelto en el asunto.

Despúes de un mes de investigaciones, la Comisión envió al Secretario la siguiente comunicación interna:
De: La Comisión de Investigación
Para: El Secretario
Después de cuatro semanas de diligente investigación, concluimos que el bebé NO PUEDE SER PRODUCTO DE ESTA CONSEJERÍA. MOTIVOS:
a) aquí nunca fue hecho nada con placer o con amor;
b) en nuestra Consejería jamás dos personas colaboraron tan íntimamente entre si;
c) aquí nunca fue hecho nada que tuviese pies ni cabeza;
d) en nuestra Consejería jamás sucedió que alguna cosa estuviese lista en tan solo nueve meses.

EL COMITE DE INVESTIGACIÓN

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE FÁTIMA EN LAS TABLADAS

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE FÁTIMA EN LAS TABLADAS

El pasado 12 de mayo, la profesora Pilar Hernández Matías leyó el pregón de las fiestas de la Virgen de Fátima en el barrio de Las Tabladas en La Aldea de San Nicolás.

En un esfuerzo por revitalizar unas fiestas populares enraizadas desde los años sesenta del siglo pasado en este barrio habitado sobre todo por aparceros, se eligió la figura de esta pregonera por la labor educativa que realizó en este lugar, primer destino educativo que ella obtuvo en su pueblo natal.

Por sus manos y por su labor docente pasó toda una generación de niños y niñas que vivían en un entorno agrícola relegado. Hoy en día esos alumnos y alumnas son los encargados de devolver a esta celebración el empuje que tuvo antaño y muchos de ellos son, a su vez, padres y madres de alumnos y alumnos que esta profesora tuvo durante su labor docente en el IES La Aldea de San Nicolás.

Discurrió el acto con la lectura del pregón, centrado en la actividad docente de Pilar Hernández y en su contacto diario con las familias y el quehacer cotidiano con las gentes de este barrio, para las que fue, en palabras de ellos y ellas, mucho más que una maestra.

A continuación, la pregonera fue homenajeada con la entrega de una rosa por parte de cada uno de sus discípulos y con un emotivo intercambio de besos y abrazos, como muestra del amor y el agradecimiento que todavía sienten por ella.

Quedaba así a la vista el resultado real de un trabajo encomiable en una escuela unitaria, que con tan pocos medios dio de sí la formación de personas que hoy en día son agricultores, maestros, concejales o albañiles que, a pesar de vivir en un entorno aislado, accedieron a la cultura gracias a esta mujer, modelo de enseñantes.

 

la parranda

 

El acto terminó con música tradicional canaria y con la degustación de la típica carne de cabra en uno de los ventorrillos más afamados de La Aldea, el de las fiestas de Fátima en Las Tabladas.

 

el ventorrillo

 

PARA LEER EL PREGÓN PULSA AQUÍ

ENSALADA ROJA Y VERDE

ENSALADA ROJA Y VERDE

INGREDIENTES:


3 tomates medianos (150 g. cada uno)

2 kiwis

1 pimiento rojo

1 pimiento verde

6 rabanitos

1 ramita de perejil picadito

1 manzana roja

2 cucharadas de aceite de oliva

1 cucharada de zumo de limón

Sal

 

PREPARACIÓN:

1- Se cortan los tomates y los kiwis pelados en dados, los pimientos en cuadraditos de tamaño parecido y las raíces de los rabanitos en rodajitas muy finas. Se colocan juntos en una fuente.
2- Se pela la manzana y se raya para mezclarla con el zumo de limón. Esto último se pone en la fuente con lo demás.
3- Se bate el aceite con el poco de sal y se añade a la fuente. Se remueve despacito y se espolvorea con el perejil.

 

HAZLE CASO A LA VIEJITA

HAZLE CASO A LA VIEJITA

No tiene desperdicio este videoclip de El Supositorio, subido a youtube . Más canarios que el gofio, le dan un repaso a los "cantantes" que abundan últimamente en esas barriadas de Dios. Escuchen todo "el tema", que merece la pena.

 

Nos encontramos el enlace en Canarias Indymedia.

CADA SEGUNDO CUENTA

CADA SEGUNDO CUENTA

Nos llega un aviso de Amnistía Internacional , para intentar frenar una ejecución:

Querido amigo,
Querida amiga,

Nemat tiene 17 años, es iraní y ha sido condenado a muerte. No sabemos donde lo tienen recluido, pero sí sabemos que, si no paramos la cuenta atrás, Nemat colgará muerto probablemente de una grúa en unos días o quizás en unas horas.

Entre Nemat y la muerte sólo estamos nosotros. Y cada segundo cuenta.
Firma ahora nuestra petición de apoyo a Nemat y, por favor, reenvía este mensaje a tus contactos.

No podemos parar el tiempo, pero sí que podemos hacer que las cosas cambien.

En nombre de Nemat , muchas gracias.


Esteban Beltrán
Director – Amnistía Internacional

sol tras las palmeras

sol tras las palmeras

Contraste en una mañana a fines de mayo. El gris azulado de la mañana va poco a poco filtrándose con el ocre de la calima. Es el preludio del verano que se aproxima, entre racha y racha de brisa.

Ahí llega el dios sol, ardiendo como una palmera en explosión. Ahí está absorbiendo los colores, al trueque de la luz y el calor.

LA TEORÍA ES INSUFICIENTE

LA TEORÍA ES INSUFICIENTE

Un erudito alquiló una barca para cruzar un río caudaloso. Al recibirlo, el barquero se expresó con frases gramaticalmente incorrectas. Después de corregirlo, el erudito preguntó:

-¿Tú no has estudiado gramática?

-No, señor –contestó el barquero-, soy un iletrado.

-¿Tampoco sabes geografía ni aritmética? -volvió a preguntar el erudito.

-No, señor, nada de eso sé -respondió avergonzado el aludido.

-Supongo que tampoco sabrás nada de historia, literatura o filosofía -interrogó de nuevo el hombre culto.

-No tengo ni idea de nada de eso, soy sólo un barquero ignorante -habló humillado el pobre hombre.

-¡Pues, amigo –sentenció el erudito-, un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida!

Instantes después, la barca, arrastrada por la corriente, fue a dar con unas rocas que provocaron una gran vía de agua. El barquero preguntó a su pasajero:

-Señor, ¿sabe usted nadar?

-No –respondió.

-Entonces me temo que va a perder toda su vida.

 

(Extraído de 40 años de libros e ilusiones, EDAF, 1999)

UN LIBRO NUEVO SOBRE LOS OFICIOS Y LA VIDA EN NUESTROS MONTES Y PINARES

 

El Pinar lo tenemos ahí mismo, encima del valle de La Aldea, por donde nos sale el sol todas las mañanas y por donde, a la prima, la luna llena surge y juguetea entre los picachos y las viejas copas de los pinos de El Viso.

 

El Pinar ha estado siempre ligado a nuestra gente de antes. Me contó hace tiempo el nonagenario Juan Pablito Montesdeoca, que en paz descanse, en su finca de La Cruz de la Cañavera, alzando la vista hacia los primeros pinos que están sobre la Cueva del Mediodía, que el pinar daba mucha vida: “Los de abajo a la mar y los de arriba al pinar, es lo que decía la gente de antes”. Y él, como era de arriba, se lo conocía al dedillo, como también la gente de El Hoyo y de El Pinillo, muchas de las cuales, en los años del hambre, los de la posguerra, trabajaron allá arriba recogiendo pinocha, haciendo carbón, trayendo a escondidas algún timón, recolectando leña… muchas veces con el estómago vacío. En una ocasión me contaron que un joven de El Pinillo, que solía ir con el burro de su padre a buscar pinocha al Pinar, en tiempos del hambre, le dijo a su padre: “Pa, no hace falta subir con el burro, que yo puedo traer los haces de pinocha al hombro, y la ración de millo del animal me la como yo, porque estoy pasando mucha hambre”.

Todos esos cuentos del Pinar los acabo de recordar con el nuevo libro de José Navarro González, mi estimado amigo Pepe Cuevas, que se titula Los Oficios del Bosque, una visión antropológica del aprovechamiento forestal en Gran Canaria en la primera mitad del siglo XX y que acaba de publicar la FEDAC, organismo autónomo del Cabildo de Gran Canaria. No se podía esperar otra cosa tan interesante como ésta después de que hace unos años escribiera otro interesante trabajo etnológico como las Salinas tradicionales de Gran Canaria.

Pepe Cuevas también conoció a Juan Pablito Montesdeoca, quien le contó también tantas cosas del Pinar cuando investigaba este tema que acaba de publicar. Entre otras recuerdo que aquel día Juan Pablito no se acordaba, como tampoco ninguno de los más viejos de El Hoyo y Tocodomán, del uso de los tantos hornos de brea que dan nombre a la cima más alta de nuestro municipio: La Montaña de Los Hornos. Pero sí le habló del carboneo, de la recogida de leña y de los tantos trapicheos que, a escondidas de los guardas forestales, hacía la gente de aquí abajo para poder sobrevivir. Y así como lo hizo con Juan Pablito y otros tantos informantes de El Hoyo y del Pinillo, Pepe Cuevas lo repitió con decenas de informantes de otros municipios, a la vez que consultó las más variadas fuentes escritas. Todo condujo primero a una tesis doctoral con la máxima calificación y luego este libro de 432 páginas.

Les aconsejo su lectura por amena e instructiva por el buen estilo -Pepe escribe muy bien- y por los contenidos sobre oficios ya desaparecidos (carboneros, aserradores, resineros, timoneros, leñadores…) arquitecturas en desuso (hoyas carbonera, hornos de brea, refugios…) y formas de vidas en el Pinar de ayer, un bosque habitado, humanizado, alejado del concepto de espacio natural que de él hoy tenemos, donde el dominio y conocimiento que de él tenía la gente, nuestros abuelos, y la carga vivencial de los años de trabajo en el pinar, conforma todo un rico y complejo universo de relaciones sociales. Es todo un universo simbólico cargado de significados, que lo pueden ustedes saborear, repito en este interesantísimo libro.


Saludos Siso

 

MALA GENTE QUE CAMINA, de Benjamín Prado


Un profesor de Literatura y Jefe de Estudios de un instituto, investiga acerca de la escritora Carmen Laforet, para preparar una intervención en un congreso en los Estados Unidos.
Casualmente, la madre de un alumno de su centro es nuera de una amiga de esa escritora y le propone que lea la única novela que su suegra escribió, Óxido. Tras la lectura de esta obra y después de consultar diversas fuentes de información, el protagonista narrador va a verse inmerso en el ambiente represivo de los primeros años de la dictadura de Franco.

Lo que comenzó siendo una mera investigación filológica acaba convirtiéndose en un recorrido por la represión y los abusos cometidos en aquellos años. Una de las tantas atrocidades que descubre es la desaparición de niños hijos de republicanos y republicanas, presos, muertos o fusilados, para entregárselos a familias afines u obedientes al régimen dictatorial. Bajo el manto del Auxilio Social de la Falange, se esconde una trama de asesinatos, torturas y robo de niños que durante muchos años fue silenciada. A medida que avanza la novela acompañamos al narrador por sus pesquisas y descubrimientos, y asistimos a la incredulidad o la negación que suscitan, entre sus familiares, amigos o colegas, las monstruosidades de una época que muchos han preferido olvidar o aminorar proponiendo los crímenes ocurridos en el bando republicano.

La novela presenta una línea temporal doble, la del presente dinámico y tenso del investigador y la del pasado brumoso de Dolores Serma, la autora de Óxido, que acaban por converger en el espanto o el olvido de la actualidad.

Los personajes ayudan a identificar las diferentes posturas acerca de los sucesos de la Guerra Civil y de la dictadura posterior, y básicamente encajan en lo que se ha llamado las dos Españas. De ahí se entiende el título del verso de Antonio Machado: “Mala gente que camina apestando la tierra…” Así en sus diálogos reproducen las opiniones, tópicos y argumentos de quienes consideran que el pasado no debe tocarse para no reabrir heridas y los que se niegan a olvidar para que no se repita.

Destacaría, además de lo llamativo del argumento o de los personajes, un humor constante en el texto que hace más llevadero un asunto tan escabroso, como fue la represión de aquellos años de hambre y miseria moral.

Toda una lección contra las teorías del llamado revisionismo histórico, que niega siempre la barbarie del nazismo, el fascismo y el nacionalcatolicismo.

Benjamín Prado (Madrid, 1961) ha publicado las novelas Raro (1995), Nunca le des la mano a un pistolero zurdo (1996), Dónde crees que vas y quién te crees que eres (1996), Alguien se acerca (Alfaguara, 1998), No sólo el fuego (Alfaguara, 1999) y La nieve está vacía (2000), y el libro de relatos Jamás saldré vivo de este mundo (Alfaguara, 2003). También es autor de los ensayos Siete maneras de decir manzana (2000) y Los nombres de Antígona (Aguilar, 2001; Premio de Ensayo y Humanidades José Ortega y Gasset 2002), y del tomo autobiográfico A la sombra del ángel (trece años con Alberti) (Aguilar, 2002). Su obra poética está reunida en los volúmenes Ecuador (poesía 1986-2001), Iceberg -ambos aparecidos en 2002- y Marea humana (2006). Sus libros han sido traducidos, hasta el momento, en Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Grecia, Dinamarca, Portugal, Croacia y Hungría.

 

la aldea de san nicolás, restitución de un nombre centenario

la aldea de san nicolás, restitución de un nombre centenario

 

El sábado día 6 de mayo de 2006 se celebró el acto oficial protocolario de la restitución del centenario nombre de La Aldea de San Nicolás, sustituyéndose el de San Nicolás de Tolentino, que era usado desde finales de la década de los años cincuenta del siglo anterior, debido a un cambio de denominación promovido en plena dictadura franquista, a iniciativa de una propuesta del Secretario del Ayuntamiento de entonces y seguida por lo que se daba en llamar “las fuerzas vivas” de este pueblo del oeste grancanario.

 

Los asistentes al que fuera Moderno Cinema, actualmente la Casa de la Cultura, desbordaron las previsiones de la organización y abarrotaron su aforo; se contó con la presencia de una nutrida representación de personas destacadas de la política, la economía, la educación y la cultura aldeanos y foráneos, entre los que se podía ver a expresidentes del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Canarias, miembros de la Corporación Cabildicia, numerosos alcaldes y concejales de municipios de Gran Canaria así como el alcalde de la Villa de Candelaria, senadores y diputados.

Asistieron además la mayoría de los miembros de las corporaciones municipales formadas desde la Transición Democrática hasta el día de hoy, diversos pregoneros de las fiestas patronales en honor a San Nicolás de Tolentino, el párroco anterior, Manuel Reyes Brito, que fue recibido a su entrada con una gran ovación, hoy destinado a la parroquia de Teror, el actual, y el apreciado sacerdote, hijo del pueblo, José Rodríguez, aldeanos, en fin, de nacimiento o de corazón.

Se culminaba así un proceso que se inició allá por el año 1991, con la moción presentada en pleno por el concejal José Miguel Rodríguez Rodríguez, aceptada por unanimidad de todos y convertida en causa común del consistorio. Se trataba de devolver un nombre que sólo se había sustituido en los documentos oficiales, puesto que en el sentir y el quehacer diario, los aldeanos y aldeanas nunca dejaron de llamarse de esa manera y siempre consideraron a su tierra como La Aldea de San Nicolás. Pero por diversas razones fue en el año 2005, con una nueva corporación que recogió el testigo de este acuerdo añejo, cuando se aceleró y culminó el proceso de restitución del topónimo.

la aldea, 2006

 

La celebración comenzó con la proyección de un documento audiovisual en el que se mostraba un recorrido fotográfico por imágenes antiguas y actuales de personas, paisajes y acontecimientos, dedicado a todos los aldeanos y aldeanas de nacimiento o de residencia, en especial a los que ya no están.

Esta presentación generó un clima de emotividad que subió bastantes grados tras la interpretación de un popurrí de canciones del repertorio aldeano, a cargo de los componentes de la banda Aires de La Aldea, con la voz solista de José Cubas, dirigidos por el doctor Néstor José León.

Acto seguido, intervino el cronista oficial, Francisco Suárez Moreno, quien pronunció una breve elocución en la que hizo un repaso de la toponimia de la zona, en sus orígenes y sus cambios, hasta desembocar en los diferentes nombres que ha tenido o ha podido tener esta zona geográfica. Comentó, también, los pormenores del cambio de denominación y señaló diversos informes y documentos que, a pesar de ser contrarios a aquel cambio, no fueron tenidos en cuenta. Pero hizo bastante hincapié en no convertir al acto que reunía a los presentes en una ocasión para el reproche o la acritud.

Se procedió después de sus palabras a citar a los concejales, alcalde y secretario del Ayuntamiento de aquel 1991, para, una vez leída el acta de ese pleno histórico, proceder a reconocer su labor y entregarles sendas placas conmemorativas de la celebración.

Tras la actuación entrañable del cantautor aldeano Óscar Valencia, quien ha compuesto muchas piezas musicales ya asimiladas a la cultura popular aldeana, se invitó a acceder al escenario a los miembros actuales del pleno concejil, a los que también se les entregaron placas conmemorativas.

Tomó la palabra el alcalde, Tomás Pérez Jiménez, para en un breve y ponderado discurso referirse al acto como un hecho histórico que debía propulsar la unidad de todos los habitantes de este municipio, unidad que caracteriza la idiosincrasia de La Aldea desde tiempos remotos, ante los retos que impone el presente y el futuro, en especial ante la mejora de las comunicaciones que ayuden a superar el aislamiento secular. Reiteró la buena fe y la falta de acritud hacia las personas que en su momento propusieron el nombre de San Nicolás de Tolentino y finalizó haciendo notar los grandes cambios que se han producido por la llegada de tantas personas emigrantes, y apostó por la integración y la hospitalidad como características irrenunciables de los habitantes de La Aldea de San Nicolás.

Mostró el munícipe la gratitud a cuantas personas colaboraron en la organización y celebración del acto y dio paso al broche de oro: la actuación de Nostalgia Aldeana, un grupo musical que se volvió a reunir para ofrecer a los asistentes, entre otras canciones, el himno sentimental de este pueblo, cuyo nombre comparte: La Aldea de San Nicolás.

A la salida, bajo los destellos de los fuegos de artificio, esperaba a todos una calle real engalanada con luces y abastecida de viandas y bebidas para brindar por el acontecimiento.

arco iris aldeano

Fotografías de Francisco Suárez Moreno

que los ovnis no existen

que los ovnis no existen

 

Hoy es uno de los días más tristes de mi vida. Estoy a punto de tirar la toalla para siempre. Acabo de leer en IBLNEWS que según la inteligencia militar británica los ovnis no existen. Así no hay quien viva.

Este es el último desengaño que estoy dispuesto a admitir.

Pase que los reyes magos no sean ni reyes ni saquen conejos de la chistera, que ya acepté que era mi padre, que se iba de copas con mi tío, que tenía una tienda, y le levantaba los juguetillos que me encontraba por la mañana al lado del ropero de formica. Pase que ya nadie crea en las hadas, que todo fue un invento de montajes de daguerrotipos antiguos (los pobres no tenían fotosóh), que mira tú lo lindas que son para las cajas de galletas o los blogs súperdelamuertess. También acepto que las psicofonías no eran sino arrastres de las casetes, que de tanto grabarlas con partidos de fútbol, canciones de radio ecca y rancheras de los tenderetes, acababan por sonar a puro espíritu; ya todo eso quedó atrás. Aunque me costara trabajitos, ya entendí que las pirámides no son observatorios estelares, sino tumbas a lo bestia de megalómanos que mataron a miles y miles de esclavos desgraciados y que aspiraban a perdurar eternamente en la memoria de gentes del futuro, para al final ser un pobre hatajo de cueros y huesos envueltos en vendas canelosas que se deshacen como papel higiénico. El viaje a la incredulidad ha sido largo y de él me queda un cuarto lleno de revistas, películas, documentales, grabaciones de programas de radio, figuritas, talismanes, hasta una careta de pasta de papel con mucho yuyu.

Pero eso sí que no. No hay derecho. Que los ovnis no existen. A ver ahora qué hago con tantos años preparándome por si las abducciones, investigando en este tema tan serio. Si llegué hasta a tener visiones y en sueños oí mensajes de contacto de inteligencias superiores. Entonces, ¿los famosos encuentros en la tercera fase fueron en la circunvalación? ¿Y tantos años viendo Startreck? Que mi gato se llama Spok, tío.

¡Cómo no va a haber extraterrestres, si La Aldea es otro planeta! ¿Y planetacanarias , qué?

DEDICADO A AD ASTRA

 

 

las cruces y las enramadas de mayo

las cruces y las enramadas de mayo

Recomendamos gustosamente la última publicación de Siso Suárez en bienmesabe.org, la revista de nuestra cultura popular. En este artículo se hace un breve repaso por las tradiciones en torno a la festividad de la cruz en este mes.

Como siempre, logra imprimir a su discurso un tono histórico y familiar, ahondando sobre todo en cuentos, leyendas y anécdotas. Llaman mucho la atención las cruces de Artenara y Tejeda.

Que aproveche.

Se puede disfrutar pulsando AQUÍ.

carretera hasta la aldea ecológica

carretera hasta la aldea ecológica

Me pregunto qué hay que hacer para ser ecologista. ¿Dónde se saca el carné ? ¿Hay que superar alguna prueba? Me parece muy mal que cualquier politicucho pueda autoproclamarse ecologista y decidir qué hace daño al Medio Ambiente y en qué se puede cerrar los ojos.

Mi pueblo, que es La Aldea, se caracteriza por ecológico. Nuestra economía es totalmente agrícola y respetamos el Medio Ambiente, siendo punteros en normativas de calidad medioambiental.

Creo que una persona ecológica, no ecologista, buscaría una manera de cuidar el Medio Ambiente, negociando. ¿Quieres cortar un pino?, planta y comprométete a cuidar mil pinos. Es un ejemplo.

Necesitamos esa carretera. Si tiene dudas, visítenos, conózcanos, somos un pueblo muy hospitalario.

Señores ecologistas, el Gobierno de Canarias desmantela el CRAE (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica), el Cabildo regala veneno y subvenciona técnicas contaminantes, el Gobierno Español legaliza productos transgénicos... y mil cosas más que se están cargando NUESTRO mundo. ¿Los “ecologistas” dicen algo? No los he oído. Sólo he visto feas pintadas en las señales viales de nuestra sinuosa carretera. Me gustaría que se expresaran de otra manera.

Sólo quiero que se abra la puerta de esta celda de montañas. Somos muchos miles de habitantes en La Aldea, y cada uno tenemos mil razones para necesitar esa carretera tan urgente.
Fotografías de Jesús Valencia Castellano

cruz de ayer y de hoy

cruz de ayer y de hoy

La geometría de los artificios y artefactos no desmerece el cariño de la ofrenda artesana de flores en la cruz. Sería una imagen con texturas y trazos armoniosos, aun sin la cruz. Pero con ella se nos confronta el hoy rectilíneo y electrificado con el ayer fragante del mayo florido. La cruz floreada humaniza las líneas. Paseando por las calles, mirando los portales y zaguanes, uno se agarra de una soga que no lo deja soltarse de su tiempo todo.

Como un ramo de flores
llegó la primavera...

SOL DE MAYO, de alonso quesada

SOL DE MAYO, de alonso quesada

¡Las macetas están plenas
de flores! Esta mañana,
antes de marchar a misa,
las regaron las hermanas...
Es mayo. Mi casa tiene
mucho sol. Sobre las blancas
baldosas del patio brilla,
llena de oro fino, el agua.

¡Sol mañanero de mayo
para María! ¡Mañana
dorada, para sus ojos!
¡Hora propicia en el agua
de las fuentes! ¡Caminitos
de las aldeas lejanas!...
Mi vida de ayer: las niñas
pequeñas, la madre sana...
¡Y las mozas que vendían
a mi puerta la retama!...

Sol de mayo, sol de mayo,
¡recio como una coraza!:
mi corazón se ha entreabierto
por el calor de tus llamas...

Mi corazón es más rojo
y es más dorada mi alma.

Alonso Quesada, El lino de los sueños.

la alameda

la alameda

La perspectiva lleva la mirada al fondo, a la casa donde nací. La plaza está velada con la luz amarillenta de las farolas y reproduce una soledad y un silencio tristes. Es de noche en La Alameda y es de noche para La Alameda. No se oyen risas de niños, ni se ven jóvenes alegres estrenando ropas. Ya no se siente el golpeteo de las pelotitas de los futbolines. Por no haber, ya no hay ni gentes con prisa, que no apuran el paso entre las miradas de las parejas y pandillas que ya no conversan ni pasean en la plaza. Verbenas, escondite, helados, banderines, caricias, miradas, discusiones, cervezas, citas, sopladeras, turrones, barajas... Nada.

Los viejos se fueron, los niños crecieron y emigraron. Nadie nace aquí, nadie será de aquí.

MAYO



Basta un mayo roto
por el tallo, un ramo
de palabras solícitas,
ecos de las frutas aireadas.
Mirar los celajes intensos,
como siempre que las horas
escarban y encuentran.

Del cielo las alturas,
de mi fluir los vértigos.

Luego todo mayo es un pasaje,
un paso que cimbrea
y turba los empeños.

¿Cómo olvidar lo podrido,
cómo evitar el lento aleteo
del tedio?
¿Puede este cielo oscurecer
tanto haz de escombros?
¿Pueden tantos ojos heridos
transitar entre vistas
y perfumes gratos?

Es de infames
practicar la orfebrería
aburrida de la ceguera,
y no es preciso un mayo
que derrame sus jugos
entre el asombro y el espanto.

Osado mayo, que pretendes
aromas y vuelos de insecto,
esconde tus preciados
delirios, deja de pintarme
banderas en las pestañas,
que no veo lo que miro
y no existo lo que me vivo.

No emergen los poros
de las márgenes alegres
ni de las veladuras.

Qué solo quedas en este agrio himen...

MAYO, MES DE RECUERDOS Y CELEBRACIONES

MAYO, MES DE RECUERDOS Y CELEBRACIONES

No sé… pero siempre mayo fue para un mí un mes distinto. Cuando pequeño era el mes en que se acercaban aquellos temidos exámenes finales de Bachillerato a una sola carta y en Las Palmas. Era el mes de “venir y vamos todos con flores a María” en aquellos años del nacionalcatolicismo, cuando la religión en las escuelas y centros de enseñanzas medias conformaba los inseparables binomios de contenidos doctrinarios con los académicos.

Empezaba el mes de mayo con las enramadas de las cruces y, cómo no, en la emblemática Cruz del Siglo. La veíamos desde la ventana del Colegio (luego instituto de La Palmilla). La tarde del dos de mayo íbamos comprobando el gentío que se iba aglomerando alrededor de ella y no estudiábamos casi nada pendiente de que Carmita Afonso nos dejara salir temprano para tomar el camino de Castañeta, de paso coger aquellos tomates tan dulces, de unas matas ya secándose en los burros, en los momentos finales de la zafra, tomar la cuesta arriba de Castañeta y llegar hasta la planicie de Las Tabladas, donde el alisio soplaba más que nunca.

A mitad del mes venía la Fiesta de San Isidro, el patrono de la agricultura. Su imagen estaba en la capilla lateral izquierda de la ermita de San Nicolás, al lado de la Virgen del Carmen. Con su plácida mirada al Cielo y tocando suavemente las espigas de trigo, generaba una sensación, en la religiosidad de entonces, de esperanza para la zafra siguiente. En algunos años, su procesión por las calles del pueblo se llenaba del colorido de las Niñas de la Sección Femenina, que ataviadas con los “trajes típicos” bailaban en coro las canciones de la tierra.

Años después, se instituyó el Día de San José Obrero en homenaje a los trabajadores. Luego, en la transición democrática, las organizaciones sindicales se consolidaron y se instituyó la Fiesta del Primero de Mayo. Después de muchos años la clase trabajadora recuperaba por mayo su protagonismo, después de haberlo perdido con el golpe del 18 de julio de 1936.

Aquel protagonismo sindical se perdió también en La Aldea, en aquel 18 de julio de 1936, cuando se borraba para siempre la primera asociación sindical obrera local; el Sindicato de Oficios Varios y Agrícola de San Nicolás, cuyo presidente era Adolfo Falcón Suárez, quien estando aquel día en Las Palmas de Gran Canaria, se apresuró a venirse para La Aldea para quemar toda la documentación de dicha organización sindical, sobre todo el listado de los afiliados. Fue uno de los represaliados físicamente, otros tuvieron que esconderse por unos días fuera del pueblo. De aquella primera organización sindical obrera aldeana conocemos a toda su junta directiva:

Vicepresidente: Juan Suárez Quintana

Secretario: Francisco Camejo Ramos

Vicesecretario: Vicente Hernández Sosa

Tesorero: José Rodríguez Almeida

Contador: Antonio María Godoy del Pino

Bibliotecario: Antonio Casas Vega

Vocal 1º: Juan Ramírez Segura

Vocal 2º: Juan Saavedra Rodríguez

Vocal 3º: Santiago Rodríguez Galván

Vocal 4º: José Ojeda León

A estos se une una lista de más de 140 afiliados. Pero todo se olvidó en los largos años del franquismo. Con esta celebración del Primero de Mayo los volvemos a recordar. El pueblo que no recuerda su historia está condenado a repetirla.

 

Ofrenda de las Niñas de la Sección Femenina a San Isidro, 15 de mayo de 1964

AÑOS, de Cesare Pavese

AÑOS, de Cesare Pavese

De lo que era yo entonces no queda nada: apenas hombre, era aún un crío. Lo sabía hacía tiempo, pero todo ocurrió a finales del invierno, una tarde y una mañana. Vivíamos juntos, casi escondidos, en una habitación que daba a una avenida. Silvia me dijo esa noche que tenía que irme, o irse ella: ya no teníamos nada que hacer juntos. Le supliqué que dejase que probásemos de nuevo; estaba tumbado a su lado y la abrazaba. Ella me dijo:

-¿Con qué finalidad? -Hablábamos en voz baja, a oscuras.

Luego Silvia se durmió y yo tuve hasta la mañana una rodilla pegada a la suya. Apareció la mañana como había aparecido siempre, y hacía mucho frío; Silvia tenía el pelo sobre los ojos y no se movía. En la penumbra yo miraba pasar el tiempo, sabía que pasaba y corría, y que afuera había niebla. Todo el tiempo que había vivido con Silvia en aquella habitación era como un solo día y una noche, que ahora terminaba por la mañana. Entonces comprendí que nunca volvería a salir conmigo entre la niebla fresca.
Era mejor que me vistiera y me marchase sin despertarla. Pero ahora tenía en la cabeza una cosa que preguntarle. Esperé, intentando adormilarme.

Cuando estuvo despierta, Silvia me sonrió. Seguimos hablando. Ella dijo:

-Es bonito ser sinceros, como nosotros.

-¡Oh, Silvia! -susurré-, ¿qué haré al salir de aquí? ¿Adónde iré?

Era eso lo que tenía que preguntarle. Sin apartar la nuca del almohadón, ella sonrió de nuevo, beatífica.

-Bobo -dijo-, irás a donde quieras. ¿No es hermoso ser libre? Conocerás a muchas chicas, harás todas las cosas que quieras. Te envidio, palabra.

Ahora la mañana llenaba el cuarto y sólo había un poco de calor en la cama. Silvia esperaba paciente.

-Tú eres como una prostituta -le dije- y siempre lo has sido.

Silvia no abrió los ojos.

-¿Estás mejor ahora que lo has dicho? -me dijo.

Entonces me quedé como si ella no estuviera, y miraba al techo y lloraba sin ruido. Las lágrimas me llenaban los ojos y corrían sobre la almohada. No valía la pena que se diera cuenta. Mucho tiempo ha pasado, y ahora sé que aquellas lágrimas mudas fueron la única cosa de hombre que hice con Silvia; sé que lloraba no por ella sino porque había entrevisto mi destino. De lo que era yo entonces no queda nada. Queda sólo que había comprendido quién sería en el futuro.

Luego Silvia me dijo:

-Ya basta. Tengo que levantarme.

Nos levantamos juntos, los dos. No la vi vestirse. Estuve pronto de pie, ante la ventana; y miraba vislumbrarse las plantas. Detrás de la niebla estaba el sol, el sol que tantas veces había entibiado el cuarto. También Silvia se vistió pronto, y me preguntó si no me llevaba mis cosas. Le dije que primero quería calentar el café, y encendí el hornillo.

Silvia, sentada al borde de la cama, se puso a arreglarse las uñas. En el pasado se las había arreglado siempre en la mesa. Parecía abstraída y el pelo le caía continuamente sobre los ojos. Entonces daba sacudidas con la cabeza y se liberaba. Yo deambulé por el cuarto y recogí mis cosas. Hice un montón sobre una silla y de repente Silvia saltó en pie y corrió a apagar el café que se derramaba.

Luego saqué la maleta y metí las cosas. Mientras tanto, por dentro me esforzaba en recoger todos los recuerdos desagradables que tenía de Silvia: sus futilidades, sus malos humores, sus frases irritantes, sus arrugas. Eso me llevaba de su cuarto. Lo que dejaba era una niebla.

Cuando hube acabado, el café estaba listo. Lo tomamos de pie, junto al hornillo. Silvia dijo algo, que ese día iría a ver a un tipo, a hablar de un asunto. Poco después dejé la taza y me marché con la maleta. Afuera la niebla y el sol cegaban.

LA MARAVILLA, CONVERTIRSE EN CELEBRACIÓN

LA MARAVILLA, CONVERTIRSE EN CELEBRACIÓN

Vienen a ser ofrecidas, ahora, las palabras de Marcial González Medina. Y recalco en este momento, porque las hay de juventud y tan recientes. Pero a mí se me apegan juntas todas maduro aliento necesario alcanzado, ahora -decía-, a todo aquel que se atreva a venirse a su escucha.
Atrevido será el que se pare en este cruce de contenciones y desamarres. Pero recibirá múltiples y sugerentes andenes por donde ir (arrente, barranquera abajo) hasta la desembocadura de un tiempo que ya no es; de un año y múltiples días que, convertidos en playa o puerto remansados, devengan ya (ahora) fiesta de los sentidos que llevan a la mar (al amar).
Bienvenidas sus sílabas puesto que injusto era que permanecieran en las galerías reservadas de la intimidad. La palabra, amigo, debe estamparse siempre en el otro. Sea lanzada al lugar que sea.
El zarpazo será no dejarnos indiferentes; la maravilla, convertirse en celebración.
Estampido y maravilla derive en ti, lector, este regalo del amigo Marcial para el nuevo día.

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